Por: Luis Pérez Gutiérrez

Se predica que la educación es el primer instrumento de igualdad. Qué pena no aceptar esa hipótesis. La educación es una fábrica de desigualdades. La Educación no es el primer instrumento de igualdad, como tanto se predica. La democracia ha sido incapaz de construir educación para la equidad.  Los niños nacen iguales y a los 15 años, la educación los convierte en ciudadanos contrarios y desiguales. Poderosos unos y pobres o miserables otros. El más pudiente tiene buena educación; el menos pudiente mala educación, recibe los sobrantes de la educación. Quien no tiene buena educación no tiene buena patria. Tenemos educación de pobres para pobres. Y educación de ricos solo para ricos. La educación de todo niño pobre tiene que ser igual a la de los niños ricos.

Con la pandemia, los campesinos de Colombia se quedaron sin educación porque no hay internet en los campos rurales colombianos. Es una vergüenza que esta indignidad ocurra con el silencio cómplice de la sociedad. Es señal que a los campesinos se les trata como si no fuesen colombianos o no fuesen seres humanos.

Adicional, la educación universitaria se ha quedado en los más pudientes. La Universidad Nacional recibe cerca de 70.000 solicitudes semestre y rechaza cerca de 63.000 bachilleres; la U de Antioquia recibe cera de 50.000 aspirantes y rechaza cerca de 45.000 cada semestre. Qué dolor, cada seis meses más de 100.000 jóvenes que quieren estudiar, son humillados y tirados al asfalto como si nada. A miles de jóvenes que aspiran a la Universidad, las universidades le tiran la puerta en la cara, y los ilegales se las tienen abiertas para ingresarlos al mercado de economía negra e ilegal. Con tristeza, muchos jóvenes caen en la ilegalidad por falta de oportunidades. Es más barato darle la oportunidad de estudiar a un joven en la educación superior que perseguirlo toda la vida como un ilegal. Colombia tiene que dar el paso de Declarar gratuita la educación superior.

Ni la democracia es vigorosa, ni existirá estabilidad política ni crecimiento económico con un ejército de jóvenes frustrados y con un pie en la ilegalidad. El futuro de un país tiene el color de la Juventud. Si la juventud es ociosa, ignorante, sin saber laborar, el color del futuro del país es oscuro y vetusto.

Con la educación digital, es el momento de recuperar la educación como la gran arma contra la inequidad. La educación digital forma mentes globales; ciudadanos del mundo; enseña en tiempo real; revoluciona la calidad del autodidacta; enseña la voluntad de aprender; crea estudiantes último modelo pues cada día son capaces de actualizarse. Es flexible que es lo que reclama la juventud y los ciudadanos. Los Digitales ven su futuro en todo el planeta y no en la provincia. La educación digital no tiene fronteras ni mentales ni espaciales. Y hay que derrumbar otro mito inútil: La nueva educación digital es más personalizada que la educación presencial.

Es urgente emitir normas para que la educación acelere su camino a lo Digital. Cuando se hizo la ley 30 de 1992, de educación superior, no existía internet. No existe economía próspera con educación vetusta.

Pocos imaginaron que la enseñanza universitaria se podría hacer por Internet. Con la Pandemia, las universidades digitales se volvieron una opción para todas las universidades del planeta. Algunas universidades van a regresar a cursos presenciales, pero es irreversible: cada día la virtualidad digital es superior.  Todo esto significa que las universidades podrán contratar profesores de cualquier lugar del mundo para que den sus clases a estudiantes de su país. Qué orgullo para los estudiantes tener un profesor digital de EEUU o de Europa o de otras latitudes. Y a su vez, los profesores y estudiantes colombianos o latinoamericanos pueden trabajar en cualquier entidad educativa del mundo.

Tu colegio tu universidad no es el edificio que está cerca a tu casa; tu educación puede provenir de cualquier lugar del mundo. El mercado laboral no es tu ciudad ni tu estado ni tu país; es el mundo entero.

Es hora de que se decrete la Educación Superior Gratuita y ojalá obligatoria. Es hora que el Gobierno cree de inmediato al menos 32 universidades digitales públicas, una por cada departamento para ampliar los cupos en más de un millón. Y comparar la eficiencia de los distintos estilos de universidad. Es hora que el gobierno nacional decrete pago del valor de la matricula a los muchachos menos pudientes que no tienen conque pagar matriculas en las universidades públicas.

No sé de dónde sacan algunos dirigentes que pagarle a un joven la matricula en la universidad es un acto populista. Dejar a un joven en la calle, sin estudiar porque no tiene recursos, es un acto miserable, de inequidad, de pensamiento elitista, inhumano, falto de misericordia. Atentar contra el futuro de la juventud es atentar contra el futuro de Colombia. En todos los países desarrollados le pagan a los jóvenes para que estudien; y no solo pagan la matricula, también le donan dormida, alimentación y otras ayudas académicas. En Colombia pareciera que mantener la pobreza y la inequidad fuese la meta de los gobiernos.

Si no evoluciona la educación presencial, las universidades se van quedando en el pasado. y lo peor, solo tienen la opción de defender el pasado, Como diría Orwel para qué construir un pasado que me glorifique. Hay que construir un futuro limpio, promisorio. Las mentes rebeldes construyen futuro, no botan sus energías buscando glorificarse en el pasado.

Distraerse en el pasado, es darle espacio a los que quieren perpetuar un presente imperfecto. En el futuro hay retos; en el pasado culpables. Nunca se debe perder la alegría de inventar el futuro.

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